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martes, 6 de septiembre de 2011

Patricio Pron: El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Recuperar la memoria contracorriente








Por lo general clasifico mis libros en los estantes por nacionalidades y, luego, por cronología. Eso sí los autores “consagrados” o “canónicos” se reservan un puesto de honor ( clase preferente, puro clasismo) frente a los actuales, que esperan en un totum revolutum (todo lo escrito en castellano en el vagón del metro) a que el tiempo les vaya otorgando solera para subir junto a sus compatriotas ilustres, si tienen suerte. Sin embargo, Patricio Pron ya se ha hecho un hueco privilegiado con las dos obras que he leído hasta ahora y que no serán las últimas. Con El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (libro de relatos excelentes) y con esta novelita, tengo, creo, suficiente para concluir dos cosas: primero, que Pron tiene una extraña y afortunada cualidad eligiendo títulos, y segundo, que Pron es un gran escritor. Sin hipérbole. El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia ha supuesto para mí la constatación de que el escritor relativamente “joven” no sólo busca el épater al lector con sus intrincadas jergas generacionales, o trasvasar el estilo de los modernos americanos a nuestra lengua, con el estilo desnudo y telegráfico, sugerente sólo a veces. Incluso tampoco tiene empacho en acometer un tema considerado por muchos TABÚ entre los más posmodernos: el compromiso político (ya muchos estarán chirriando los dientes), o, por mejor decir, moral. No sólo con su sociedad de nacimiento (la Argentina de la dictadura, de las desapariciones, de las ilusas y utópicas pero muy humanas reacciones de esa sociedad –tan parodiadas con cierta crueldad en autores como Pola Oloixarac), sino lo que me parece más interesante, el compromiso moral con el individuo, con la persona que vio su vida marcada, su rumbo torcido, sus miedos hechos carne a consecuencia del siempre azaroso e irracional devenir de los hechos sociales (que, queramos o no constatarlo, nos implican y nos marcan indefectiblemente). Y esta pequeña gran novela es eso. La imbricación de la circunstancia más puramente personal, egotista con el hic et nunc que la fraguó, que hizo que las cosas fueran como son.



El personaje principal (el propio Pron en calidad cuasi confesional) regresa a su país para reencontrarse con un padre enfermo y una familia ya lejana. Pero la vuelta es también el regreso al origen, a la explicación, al por qué, que vendrán de la mano de la reconstrucción del recuerdo. La memoria va a ser recuperada y va a dar un sentido a lo que estaba oculto o latente. A través de una investigación aparentemente inane, policial (a veces casi de reconstrucción filológica) del protagonista sobre un caso de asesinato y maldad comunes, aunque terribles, él mismo irá hilando los retazos de memoria olvidada, de las vidas extintas o casi extintas que sufrieron y que le dejaron como herencia un presente inexplicado. Esta es la búsqueda de esa explicación personal. Un esfuerzo de reconocimiento al padre, esfuerzo por saber quiénes fueron nuestros progenitores, cuál fue su realidad objetiva frente al subjetivismo en que necesariamente los envolvemos como hijos. Y a la vez que se explica al padre se empieza a explicar a sí mismo, su desconcertante infancia, su repulsa intuitiva hacia su país de origen (“pero el viajero que huye...”), sus fobias más o menos racionales.



La estampa que nos queda es la de una sociedad pasada y casi presente destrozada, invertebrada, en la que sus habitantes no parecen tener ilusiones a las que aferrarse. Pero también el narrador abre la puerta a la esperanza. No hay complacencia pero sí la sensación de que enfrentar la memoria, estructurar el recuerdo lleva a la reconciliación. Con nosostros mismos y, sobre todo, con nuestros mayores, en tanto merecedores de que la vida real de tantos no caiga en el olvido.
Todo ello lo cuenta Pron con la economía estilística que parece caracterizarle. Su prosa es medida, escueta, elegante. Pero su fraseo nos atrapa, para entrar a veces, sin solución de continuidad en un lirismo profundo (nunca exuberante). Aparente sencillez de estilo y de trama para un libro que nos deja lo que pocos consiguen: una atmósfera, una estampa, una sensación de haber ahondado en lo personal, del individuo Pron o de tantos otros individuos.

“En la siguiente carpeta encontré la reproducción de una vieja fotografía, ampliada hasta que los gestos se habían trastocado en puntos. En ella aparecía mi padre aunque, desde luego, no era mi padre justamente, sino quinquiera que él había sido antes de que yo lo conociera: tenía el cabello moderadamente largo y unas patillas y sostenía una guitarra; a su lado había una joven de cabello largo y lacio que tenía un gesto de una seriedad sorprendente, y una mirada que parecía decir que ella no iba a perder el tiempo porque tenía cosas más importantes que hacer que quedarse quieta para una fotografía, tenía que luchar y morir joven.” (pp52-53)



Me gusta esta escena, entre otras muchas, porque se aproxima a la divagación fantasiosa que todos hacemos ante una fotografía antigua: la reconstrucción de las historias de esos seres parados en el tiempo, que nos cuentan sus historias esbozadas en miradas o prendas o posturas, y que nos dicen más explícitamente de un pasado en el que no estuvimos pero que de alguna manera ya nos contiene.


jueves, 1 de septiembre de 2011

Niños pedantes celuloidos (XII) : Heathcliff.



"La acción transcurre en el infierno, pero los lugares, no sé por qué, tienen nombres ingleses".
Dante Gabriel Rossetti, sobre Cumbres Borrascosas de Emily Brontë.


Qué historia la de Heathcliff. De todos los niños pedantes que hemos estudiado, su historia es la más triste. Ni aquel final de serpiente, crótalo del desierto, camino más corto de retorno del Principito a su planeta, supera el sufrimiento que fue forjando a Heathcliff.

Heathcliff es el gran niño-pedante-celuloido-romántico, el niño desposeido y miserable, en el sentido hermoso del término hugoniano. Pero si al miserable de Jean Valjean el destino injusto terminó por llenarlo de amor; a nuestro héroe, el destino injusto lo va a ir cargando, lentamente, de forma precisa como un arma, de odio y resentimiento.

Veréis que Heathcliff no llora, ha sufrido tanto en su corta vida que ya es incapaz de llorar. Antes que llorar, Heathcliff prefiere ir guardando dentro las maldades que soporta, para algún día poder devolverlas con intereses acumulados (en esa época los intereses eran despiadados, no existían controles financieros, ni la protección del Banco Central Europeo, qué va, qué va...)

Pobrecillo Heathcliff, fijaros cómo se abraza al hombre que lo rescató de las calles de Liverpool cuando los niños lo insultan en su llegada. ¡Ese abrazo es tan tremendo! ¡Creo que es uno de los mejores abrazos de cine que he visto nunca! ¡Es un abrazo limpio de niño sucio! ¡Un abrazo de niño desesperado que necesita urgentemente que alguien lo quiera! ¡Heathcliff, gitano mendigo...! ¡Sí, nuestro niño como un sucio gitano mendigo por el mundo! ¡Pero también Heathcliff era un mendigo de cariño!
[Con este tipo de vívidas exclamaciones, no pretendo asustaros, eh... no temais nada, porque no estoy tan loco... Lo que ocurre es que a veces intento imitar el personal estilo del gran escritor inglés Thomas Carlyle, de quien, ilusoriamente, me considero discípulo (¡Qué tontería, verdad! Pero es que es así, joder, no puedo evitarlo desde que leí Los Héroes) ¡Por el supremo bien que nos protege, os digo que aquí y ahora he reconocido el intenso influjo de Carlyle y que me siento orgulloso de ello! En fin, lo solté todo...¡Glupp! y ¡Sniff! (estupor y pena)]

Pero ni la protección ni el cariño ni el amor que ahora le ofrece el mundo van a salvar al pequeño y noble Heathcliff de su injusto destino.
El angustiado Paul Verlaine dijo que el amor era una vieja ironía de la que no quería oir hablar más. Irónicamente, el amor que Heathcliff necesita al llegar a Wuthering Heights va a terminar por destrozar su ya destrozada vida (un capítulo del Landnámabók, el libro de los asentamientos, es Amor el destructor).

Tenía razón Rossetti, el niño (que no tenía ni nombre, lo llamaremos Heathcliff) ha pasado de las calles de Liverpool a Cumbres Borrascosas sin salir jamás del infierno. Puede que Catherine, hechicera de páramos, lo hicese soñar despierto en aquellos riscos que para él fueron como breves instantes en el paraíso. Pero también ella será la encargada de devolverlo definitivamente al oscuro reino de sufrimiento que nunca abandonó. Ese reino cuyo mapa tiene, curiosamente y según Swedenborg, forma humana. No hay una persona que en cualquier día de su existencia no haya estado en el cielo y también en el infierno.

Según Victor Hugo, un ángel de luz se llevó consigo el alma de Jean Valjean.
Pero nuestro Heathcliff, ya moribundo, sólo espera (lleno de un ansia salvaje) ser arrastrado al fin por el oscuro fantasma de su amada Catherine.


-¡Hola vecino Earnshaw!
-Qué tal doctor Kenneth...

- ¿Tan pronto regresa de Liverpool? ¿qué demonios[La primera te la dan en la frente, Heathcliff] ha traido usted de allí?
- "Jajajaja... un regalo de cielo, aunque está tan negro que más bien parece del diablo... [Leña al mono que es de goma. Bueno, no le demos tanta importancia, parece que en la Inglaterra victoriana quien no nombrara al diablo en una conversación es que era medio gilipollas o algo peor]"
-Quieto muchacho, estamos en casa. [O sea, estamos en casa. En el infierno, claro. Welcome to hell, hell boy]

El niño (aún sin nombre), intuye la perpetuación de su condena en aquel lugar maldito, e intenta huir con el caballo de su bondadoso protector... pero no tiene la suerte de escapar a tiempo. Porque está claro que ese niño no tenía suerte.
-¡Quieto, baja de ahí, joven discípulo de Satán [Y éste es el que más lo quiere y mejor se porta con él... ufff, menos mal que hay Mitigal]...!- Le dice cariñosamente el bueno del señor Earnshaw.

Durante un tiempo, recibirá el cariño y el amor que nunca tuvo. Y con estos nuevos materiales, (afecto, cariño, amor, acogida) materiales desconocidos para Heathcliff, irá forjando (sin darse cuenta) el eslabón más terrible que arrastrará su cadena. Porque aún no se imagina que no hay nada peor en el infortunio que recordar el tiempo feliz.

Ahora te canto, Heathcliff, una saeta popular de los páramos de Yorkshire:

El mundo te condena
como si fueses ladrón.
Llora Heathcliff tu pena,
que ya tiene otro eslabón
tu dolorosa cadena.

domingo, 28 de agosto de 2011

Tened compasión de mí, al menos vosotros mis seguidores blogueros (VI): Herman Melville.




"Pues los blogs pequeños pueden terminarlos sus propios blogueros; los grandes y auténticos dejan siempre el post clave para la posteridad. Dios me libre de completar nada. Este blog entero no es más que un borrador; mejor dicho, el borrador de un borrador de posts. ¡Ah, Tiempo, Energía, Dinero y Paciencia!"




Herman Melville (El 28 de Septiembre de 1891 le faltó Energía. Y no penséis que os hablo de la batería de litio de su portátil).


-Aumenta la vida de la batería de litio de tu portátil
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sábado, 27 de agosto de 2011

Sitôt qu'on le touche, il résonne (XX) : Horses.




Un chico bebía un vaso de te en el pasillo, desde el otro extremo surgío un ritmo y otro chico se deslizó por el pasillo. Se fusionaron a la perfección con el pasillo. Se fusionaron a la perfección en el espejo del pasillo.

El chico miró a Johnny, Johnny quería correr, pero la película seguía avanzando según lo previsto. El chico cogió a Johnny, lo empujó contra el armario, lo llevó a su casa, condujo profundamente en Johnny. El muchacho desapareció, Johnny cayó de rodillas, comenzó a golpearse la cabeza contra el armario y se echó a reír histéricamente.

De pronto, Johnny siente que está siendo rodeado por caballos, caballos, caballos, caballos, galopando en todas las direcciones. Blancos, brillantes animales de plata con la nariz en llamas. Vió los caballos, caballos, caballos, caballos, caballos, caballos, caballos, caballos.

¿Sabes que al caballito le gusta el rabo duro?
Sabes cómo manejar la situación, así que te va gustando, te sigue gustando el puré de patata, chico. Haz el cocodrilo, haz el caimán. Dale vueltas al trabalenguas como tu hermanita, porque quiero a tu hermanita, dame a tu hermanita, me tiraré a tu hermanita. Sabe levantarse de rodillas, hacer el caldo oloroso, hacer el pipí dulce.

Cayendo de espaldas, pierdo el control, pierdo totalmente el control, pierdo totalmente el control, y luego vuelvo a tomar el control, y caigo sobre su espalda, le gusta el estilo, le gusta de esa manera, así, le gusta así. Hacer el watusi, sí, hacer el watusi.

La vida está llena de agujeros, Johnny eyacula su esperma en el ataúd. El ángel mira hacia abajo y le dice, "Oh, hermoso muchacho, ¿No me puedes enseñar nada más? " Johnny se levanta, se quita la chaqueta de cuero, marcada en su pecho está la respuesta. Tiene cuchillos y navajas, una navaja es su preferida. Entonces grita y grita, diciendo que la vida esta llena de dolor.

Estoy viajando por mi cerebro. Lleno la nariz de nieve y ahí viene Rimbaud, viene Rimbaud, viene Rimbaud, y viene Johnny, y hace el watusi, oh, hace el watusi.

Hay un pequeño lugar, un lugar llamado espacio, es muy bonito, está en las vías, el nombre del lugar es como te gusta, como que... ¿Te gusta así, te gusta así, te gusta así? Y el nombre de la banda es Twistelettes, Twistelettes, Twistelettes, Twistelettes, Twistelettes, Twistelettes, Twistelettes, Twistelettes.

Calma, chico, calma. En la noche, en el centro del bosque hay una yegua negra y de brillantes crines amarillas. Al pasar los dedos por su pelo sedoso encontré una escalera. No perdí el tiempo, subí y desde allí contemplé, allí hay un mar, allí hay un mar, allí hay un mar, es el mar de la posibilidad. No hay tierra, sino la tierra (allí hay un mar de posibilidades). No hay mar, sino el mar (en lo alto una pared de posibilidades). No hay portero, sino la llave (encima hay varias paredes de posibilidades). Salvo que alguien se apodere de las posibilidades, que alguien se apodere de las posibilidades.

Aprovecho la primera posibilidad, y el mar me rodea. Estaba allí con las piernas separadas como un marinero (un mar de posibilidades), sentí su mano en la rodilla (en la pantalla). Y miré a Johnny y le entregué una rama de llama fría (en el corazón del hombre). Las olas llegaban como sementales árabes convirtiéndose, poco a poco en caballitos de mar. Cogió la hoja y la apretó contra su garganta suave (la cuchara). Y profundizó (en las venas) zambulléndose en el mar, el mar de posibilidades comenzó a endurecerse, zambulléndose en el mar, el mar de posibilidades empezó a endurecerse en mi mano. Y sentí las flechas del deseo. Le puse la mano en el cráneo, oh, tuvimos un amor malo. Pero no más, no más, logré sacarlo de mi mente (viene Rimbaud, viene Rimbaud, viene Rimbaud) Ven Johnny y haz el watusi, el watusi, el watusi…

Brillantes serpientes blancas enroscadas en espiral y resplandecientes en el círculo. Nuestras vidas están entrelazadas, caeremos sí estamos juntos, tus nervios, tu melena brillante como una crin del caballo de color negro. Y los dedos entrelazados a través del aire, podía sentir el pelo, pasando entre mis dedos (lo siento, lo siento, lo siento). Los cabellos eran como cables a través de mi cuerpo. Y así es como yo, así es como yo morí (en esa Torre de Babel que sabían lo que buscaban, sabían lo que buscaban).

Toda la corriente subió. Intenté detenerla, pero era demasiado caliente, increíblemente suave, como jugar en el mar, en el mar de la posibilidad, de la posibilidad. Era una hoja, una hoja brillante, tengo la llave para el mar de las posibilidades. No hay tierra, sino la tierra. Miré las manos, y hay un flujo rojo deslizándose a través de las arenas como dedos, como arterias, como dedos (¿cuántos dedos caben en los ojos de un caballo?).
Se quedó, presionándolo contra su garganta (tus ojos). Abrió la garganta (y los ojos) sus cuerdas vocales comenzaron a disparar (como un caballo) locas glándulas pituitarias. El grito que pegó (y mi corazón) fue tan alto (mi corazón) tan agudo que nadie lo escuchó, nadie escuchó el grito, nadie escuchó (a Johnny) la mariposa aleteando en la garganta (en sus dedos). Nadie le escuchó, estaba tumbado en la cama, que era como un mar de gelatina. Y así se apoderó de la primera (sus cuerdas vocales se dispararon) posibilidad (como locas glándulas pituitarias).
Era un tubo negro, sentí que se desintegraba (pero aún no está ocurriendo nada en absoluto), sentí que llegaba dentro del tubo negro. Entonces me asomé a la pendiente y vi aquella jovencita (Fender) encogida en el parquímetro, apoyada en el parquímetro.

En las hojas había un hombre bailando la sencilla melodía del rock & roll.



¡Qué temazo, Dios! ¡Es que esto sabe a auténtica vieja-vomit-generation! ¡¡Sin pose!!

martes, 23 de agosto de 2011

Banda sonora original del blog.




Ediciones El Estil(s)ta lanzará este otoño al mercado un CD recopilatorio con los temas más conocidos de sus posts. Además, en el DVD adjunto se incluirá contenido extra, como imágenes de las reuniones previas a la creación del blog, fotografías sugerentes de sus integrantes semidesnudos, grabaciones en directo de sus tertulias malditas, imprescindible bibliografía de apoyo para comprender algunas entradas, y toda una serie de sorpresas que harán las delicias de sus seguidores.

Contenido del CD:

Intro a Simón del Desierto- Intimate (Cristal Castels)
1- Lights (Interpol)
2- Garrincha (Alfredo Zitarrosa)
3- No surprises (Radio Head)
4- 74-75 (The Connels)
5- Fools Gold (The Stone Roses)
6- Stan (Eminem)
7- Sugar Baby Love (The Rubettes)
8- Coccinela (Leo Maureci)
9- Que veux tu (Yelle)
10- We´re off to see the Wizard (bso El Mago de Oz)
11- Señora de las alturas (Los Planetas)
12- Cannibal Holocaust (Riz Ortolani)
13- Cerf-volant (Les Choristes)
14- The Booklovers (The Divine Comedy)
15- La campanera (Joselito)
16- Life on Mars (David Bowie)
17- Es amarga la verdad (Paco Ibáñez)
18- 1979 (The Smashing Pumpkins)
19- Van den Budenmayer Concerto en mi mineur (SBI 152) Version de (1798) (bso La doble vida de Verónica)


Ejemplo de contenido extra en DVD sobre bibliografía de apoyo para lectura de post:


domingo, 21 de agosto de 2011

Que lo limpia de barro y lo cuelga del cielo (XIII): Kenny Dalglish (especial goles para Escocia).



El último rey futbolístico de Escocia. He elegido un vídeo recopilación de sus goles con la selección escocesa. También marcó muchos goles para el Celtic y para el Liverpool. Pero hoy me interesa más hablar de Escocia.

Escocia fue una de las cunas del romanticismo. En 1760 MacPherson publicó Fragmentos de antigua poesía gaélica vertidos al inglés y en 1762 Fingal. El carácter de su fútbol ha sido también, indiscutíblemente, romántico. Sus esfuerzos sobre el terreno de juego, casi siempre fueron destinados al fracaso. Digamos que todas las carreras, saltos, remates, empujones, disparos o patadas que prodigaron sus jugadores, han sido para el fútbol mundial como trabajos de amor perdidos.

Los creadores del juego Tehkan World Cup, la mejor simulación de fútbol jamás creada para un videojuego, lo tuvieron claro. El juego consistiría en competir la fase final de un mundial de fútbol, y el primer equipo al que te enfrentabas era, no podía ser otro, Escocia. Sus voluntariosos muñequitos se tiraban como fardos al suelo intentando cortar las internadas del equipo rival, su calidad era más bien cortita y casi no pasaban nunca del medio campo, aunque a veces te podían dar un pequeño susto y plantarse descarados ante tu portero. Pero, con que te quedasen 4 segundos de juego, podías resolver el entuerto con un disparo a puerta desde el centro del campo. Porque, esa es otra, hemos hablado de los futbolistas escoceses, pero si hablamos de su portero... ufff, era un auténtico tragabolas, el pobre.




En Escocia el gol que más se recuerda es el que Archie Gemmill anotó en el Escocia-Holanda del mundial Argentina 78.

“I haven’t felt that good since Archie Gemmill scored against Holland in 1978!” Trainspotting.



Pese a la proeza de ganar ese partido por 3-2 a la selección de Holanda (aquella naranja mecánica de fútbol total), Escocia quedaba eliminada del mundial por la diferencia de goles con su rival durante la primera fase. Como en el Tehkan, vamos... eliminados sin consuelo.

A Samuel Dictionary Johnson le llegaron noticias sobre el golazo que un escocés le había metido a la Holanda de Johan Cruyff. La vieja e inglesa Osa Mayor no daba crédito a los rumores: "Es absurdo atribuir un golazo de tres regates consecutivos a un bárbaro incapaz de pegarle una patada decente a un peñasco."

miércoles, 17 de agosto de 2011

Sitôt qu'on le touche, il résonne (XIX) : Panic.



Revueltas y disturbios en Inglaterra.


“La cultura del miedo no puede asentarse en nuestras calles”. Así de claro se mostró el primer ministro británico, David Cameron, en su segunda comparecencia en 48 horas tras los disturbios que se han producido en muchas ciudades del país, después de que Londres tuviera la primera noche tranquila desde el pasado sábado... BLA BLA BLA BLA BLA BLA BLA BLA BLA BLA BLA....


Que cuelguen a los malditos disc-jockeys (Dj) y todo volverá a la normalidad.