simon_pedestal
domingo, 27 de febrero de 2011
Que lo limpia de barro y lo cuelga del cielo (II): Gerd Müller.
Alemania en estado puro. El jabalí alemán, Gerd Müller, que salía de la intrincada maraña del bosque pantanoso para rematar la faena con sus afilados colmillos. Tenía el centro de gravedad bajo, era más bien paticorto, fuerte de remos, giraba sobre si mismo y poseía un potente salto. - Se tiraba al suelo como un fardo.- Diría mi abuela.
Probablemente el mejor número 13 (9 camuflado) de la historia de los mundiales de fútbol. Pongan las imágenes de sus goles con música de Rammstein, agítese el cóctel, y Germania volverá a ser aquella de Tácito y de Carlyle.
Dicen que cuando sacaba de banda, las jóvenes teutonas se acercaban a la primera fila de asientos a arengarlo y le susurraban al oido ciertas anónimas canciones del siglo XII, análogas a las cantigas de amigo de la lírica hispánica:
"Dû bist mîn, ich bin din des solt dû gewis sîn." [Eres mío, soy tuya - de eso debes estar seguro.]
sábado, 26 de febrero de 2011
Fichas Safari Club (II) : La Notonecta Glauca.
Grupo: Artrópodos.
Clase: Insectos.
Orden: Hemípteros.
Suborden: Heteróptera.
Infraorden: Nepomorfha.
Especie: Notonectidae.
Mote: Garapito o Barquerito.
Ahora veremos el trailer de la película El Nadador de 1968.
¡Qué sol y qué música, Dios!
"Las notonectas son depredadores y atacan a presas tan grandes como renacuajos y peces pequeños, y pueden causar una dolorosa picadura a un ser humano. Habitan en agua dulce, por ejemplo, lagos, piscinas, pantanos, y se encuentran a veces en los estanques de jardín. Pueden volar bien y y así migran con facilidad a nuevos hábitats."
Palabra de Wikipedia... ¡Te alabamos, oh Wiki!
La Wikipedia nos acaba de facilitar la sinopsis pura y dura de El Nadador.
Sin embargo, nada nos contaron los sabios wikipédicos de la magnética atracción que sufren las notonectas ante el hierro mohoso de las verjas olvidadas. Todo un detalle para no estropearnos el final de la peli.

Podría hablaros de toda la poesía que destila esta extraña película y creo que fliparíais con algunos comentarios tipo: "la visión ilusoria a espaldas de la notonecta" o "aparentemente nadaba a estilo crol depurado pero" o "atlético, semidesnudo y descalzo, cruzaba la autovía aterido de frío y miedo" o "sin corrientes que fluyan con sentido"... y todo eso, así en un tono poético. Prefiero no hacerlo porque la historia es ya lo suficientemente triste.
Como las notonectas ocasionan demasiadas molestias a los propietarios de las piscinas privadas, hay quienes no dudan en recurrir a internet en busca de métodos de exterminio y limpieza noto-étnica para sus piscinas.
Por ejemplo, este señor que, con cierta ironía, pide ayuda al ciberespacio exterior para eliminarlas:
¿Cómo acabar con la notonecta glauca de mi piscina?
Muchas gracias!
Mejor respuesta - Elegida por la comunidad
Hipoclorito de Calcio (cloro de piscina)
a) Como una "regla general" aplique suficiente cloro para que la notonecta glauca comience a morir.
b) Aplique 1.5 kilogramos de hipoclorito de calcio en polvo por hectárea en agua con 2 centímetros de
profundidad. Inicialmente disuelva el polvo en agua y luego espárzalo sobre la superficie del estanque.
"¿Qué razón dio Stephen para rehusar la oferta de Bloom?
Que era hidrófobo, que odiaba el contacto parcial por inmersión o total por sumergimiento en agua fría (su último baño habiendo tenido lugar en el mes de octubre del año precedente), que tenía aversión a sustancias acuosas en el vidrio y en el cristal, que desconfiaba de las acuosidades en el pensamiento y la lengua.
¿Qué impidió a Bloom darle a Stephen consejos sobre la higiene y profilaxis a lo que cabría añadir sugerencias relacionadas con la mojadura preliminar de la cabeza y contracción de los músculos con rápidos salpicados en la cara y el cuello y en la región torácica y epigástrica en el caso de bañarse en el mar o en un río, las partes de la anatomía humana más sensibles al frío siendo la nuca, el estómago y el tenar o planta del pie?
La incompatibilidad de la acuosidad con la originalidad errática del genio." James Joyce.
miércoles, 23 de febrero de 2011
¿Tengo pinta de ser de la Generación Nocilla?
DESCONCLUSIONES HISTÓRICAS. I Gadafi
El aroma de las glicinas (Peregrinajes literarios)
Hace poco estuve en Dublín (no en el Bloomsday, porque me venía mal la fecha y temía toparme con Vila-Matas) y realicé el consabido peregrinaje por la ruta del Ulysses, visité con interés el museo de los escritores (bastante menos visitado que la Guinness Store, curioso) donde encontré diversos fetiches literarios: la primera edición del Ulysses, el piano de Joyce, etc (por mencionar sólo a uno de los grandes irlandeses de las letras que allí se recuerdan). También fui al Joyce Center, en el que se exhiben objetos personales del autor (unas gafas, extrañas ¿camisas?, medias, una cama, una lista de gastos,....) y oh sorpresa, la mismísima puerta del hogar de Leopold Bloom. Es curiosa la reacción que esto provoca en el lector admirador: parece que nos dejan asistir a un trocito de vida privada, íntima o real de nuestros grandes admirados. Mira:¡ las gafitas redondas!, mira,¡ foto de familia!, mira ¡una cómoda con calcetines descosidos!; oye:¡ nada menos que la lista de gastos de Joyce (qué meticuloso, qué tacaño, lo apuntaba todo)!
Luego, sentada en el “Garden of Remembrance” me dio por pensar, que para eso está el jardín: para recordar que es sinónimo a veces de pensar. ¿Qué buscamos en esos ridículos y ajados tesoros, en esos libros polvorientos que algún experto dice que tuvo entre sus manos el excelso Joyce? ¿Por qué me entusiasmo con la puerta de Leopold Bloom? Quizá porque nos parece, un poquito, que la ficción, por fin, ha invadido la realidad, y que el sombrerito de paja de Joyce contiene el círculo perfecto de su pensamiento. Pero no. La sensación verdadera, no la impostada, es otra. Prevalece la decepción ante esos pedacitos de realidad transmutada.
Esta ciudad es algo así como parque temático para literatos. Tienen motivos para estar de sobra orgullosos de sus ilustres hijos de letras, sin duda. Pero, ¿es un homenaje literario que te vendan un jaboncito de limón en una indescritible tienda (con maniquí engabardinado en la puerta), que siembren Dublín con referencias a Joyce (“Este pub es nombrado en Ulysses, página tal. Eso en multitud de pubs, alguno de ellos necesariamente apócrifo)? ¿Es emocionante fotografiarse frente a la mansión de Wilde? En cierto modo es como cualquier otra experiencia turística: intentar revivir, de forma vicaria, los pasos, los gestos o las vidas pretéritas de otros, qué más da que escribieran, que pintaran cuadros, que lucharan por liberar a Irlanda o que inventaran la cerveza tostada. Pero en el caso de la literatura la experiencia es, si cabe, más desalentadora.
En un tiempo, cuando releía con entusiasmo a Proust, proyecté un viaje “proustiano” a Illiers-Combray, a Cabourg, a Auteuil, como homenaje a mi propia admiración por En busca del tiempo perdido. Me sorprendí buscando en los viveros de mi ciudad arbustos de espino para plantarlos en una exigua maceta en mi terraza, antes de que llegara mayo, para extasiarme, como el joven Proust, ante la floración inaudita de este arbusto en primavera. Perdí la ilusión cuando supe de una especie de “peregrinaje” organizado por proustianos del mundo, en el mes de mayo, por el pueblecito de Illiers, con Por el camino de Swan en ristre, leyendo fragmentos a cada tanto y contemplando campanarios y vidrieras (como si se tratase de una orden monacal y mendicante). El fin de fiesta sería, seguramente, en la pastelería (sabia) que fabrica las magdalenas que el mismísimo Proust mojaba en el té de tía Léonie.
Cuando, meses más tarde empecé a leer las obras de Faulkner que me faltaban, dejé el espino para buscar glicinas y magnolios, y me dediqué a imaginar cómo cantaría el exótico sinsonte, mucho más enigmático que los gorriones y los mirlos que picotean mis plantas. Menos mal que son chifladuras pasajeras.
Hay algo ligeramente patético y enternecedor en estas búsquedas. Pero no dejan de ser absurdas e infructuosas: los objetos empolvados y callados del Joyce Center, los robles majestuosos de la ciudad de Oxford, Mississipi, los espinos y las magdalenas del pequeño Proust nos decepcionan irremediablemente cuando nos acercamos a sus simulacros. El aroma de las glicinas y las madreselvas no he de ir a buscarlo a miles de kilómetros de mi casa. Están en mi salón, en el angosto espacio de los estantes. Al abrir sus tomos se convoca un mundo mucho más real y más verdadero: la tía Léonie toma su pepsina, el gordo Mulligan baja por las escaleras de la torre Martello y la tía Jenny cultiva las rosas de su jardín. ¿Para qué ir a otra parte? La realidad estaba ahí.
Sitôt qu'on le touche, il résonne (II): Sabotage.
domingo, 20 de febrero de 2011
Que lo limpia de barro y lo cuelga del cielo (I): Garrincha.
Zitarrosa canta los versos de Picón sobre la vida de Garrincha. En el poema creo que hay cierto regusto a las Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique: ¿Qué se hicieron...?
Los Domingos pegaré los cromos de mis ídolos de fútbol. Así volveré a snifar el mismo pegamento Imedio de mi infancia.
viernes, 18 de febrero de 2011
No es pais para rojos.

http://www.youtube.com/watch?v=RG26tnPfbFw
La cacería rutilista. Dicen que Woody Allen está temblando. Te lo cuenta el hijo de Costa Gavras.
No deja de ser curioso que el colega que lo ha subido a Youtube se llame Marktwain4president...
"Yo no pregunto de qué raza es un hombre; basta que sea un ser humano; nadie puede ser nada peor."
jueves, 17 de febrero de 2011
TRENES HACIA TOKIO, de Alberto Olmos
Esto quiere decir que su libro me ha gustado. Aunque su literatura es algo más. Sorprende la variedad de registros y de modos o perspectivas que muestra el autor ante su escritura. Cómo cambia la piel según el entorno. Se le podría llamar camaleónico, o de personalidad múltiple o esquizoide; también versátil.
Aunque son muchos los puntos de convergencia. Pienso, por ejemplo, en su fragmentación. Pululan las microhistorias, un poco fuera de situación (como si ocurrieran “fuera de campo”), descontextualizadas: no sabemos quiénes son esos personajes que se mueven alrededor del protagonista, simplemente aparecen de repente y desaparecen al instante y sólo percibimos un pequeño rastro de lo que han sido. Imágenes casi fotográficas de momentos, en torno a las cuales se abren sugerentemente muchos hilos narrativos posibles, prolongaciones hipotéticas. A veces al estilo de Carver (como el episodio de las colillas del vecino en su puerta).
Está también el uso del presente: igual que en la fotografía, hay una imagen que no fluye en el tiempo. No hay pasado, no hay futuro , de hecho no tiene relevancia. Importa la eternización que representa ese presente continuo, ese narrar y vivir a la vez y contar también a la vez. Se podrían aplicar a los personajes las palabras que dice Kokoro sobre su trabajo:
Creo que esa es la vida que se nos cuenta: la cotidianidad, el elemento asfixiante que rodea al hombre, su desorientación, su deambular perdido (trenes que van y vienen), su falta de intención (no hay casi un para qué ni un por qué de lo que va ocurriendo). Eso es el presente. La imagen presente de un mundo, a pesar de ser oriental, similar a nuestro Occidente: es la urbe moderna, con sus miserias y sus (pequeños) momentos de gloria:
Ai significa: amor. Ya he dicho que es pequeña.
La conocí entre otras japonesas, cientos de japonesas, miles de japonesas, todas apiñadas y sonrientes y monocromas. Ai era el destellito de luz, el punto sobre la i de la palabra nipón. (...) Su cara daba por fin sentido a la palabra 8005 del diccionario: exótico. Exótico ya no era lo que estaba lejos; era lo que tenías más cerca, lo que querías tener próximo”
Pero el ingrediente fundamental (sello de su autor) es la ironía. No desgarrada o ácida, sino siempre contenida, un medio esbozo de sonrisa crítica pero que parece comprender y perdonar más de lo que zahiere.
Otros toques decisivos: el omnipresente sexo (siempre en un plano mental, irrealizado, en la esfera del deseo) y la sintaxis tajante, rítmica, acumulativa; es un ritmo cortante que va lanzando las impresiones del narrador desde la sencillez y rapidez del coloquialismo hasta la metáfora más escueta, por ejemplo:
“Ella sigue con la vista fija en el paisaje, que corre al otro lado de los cristales todo cubierto de nieve y poesía y pisadas sobre la nieve y sobre la poesía: písame el corazón sobre el puente del río de la muerte. O algo.
Me mira. Justo cuando todo toca a su fin, la china estrafalaria, ese coqueto huracán de vaciedad, me mira. Sus ojos dicen miedo, timidez, dicen interés(...) Luego se abren las puertas y ya no somos tan felices.”
Aparece, pues, una ironía suavizada y una mirada más atónita, desgajada y comprensiva (las escenas con los niños son de gran ternura) que revulsiva o destructora.
Concluyendo. Las vicisitudes del día a día, el mundo anodino, el supuesto “choque “ cultural y vital y las fobias de su protagonista nos atrapan en la lectura como si se tratara de ir descifrando fotografías contiguas: vamos creando el sentido entre todas siempre bajo el fondo de una fuerte impresión estética.
SANATORIO DE HERISAU, I


Robert Walser a su amigo Carl Seelig, citado por Vila-Matas en Doctor Pasavento
“¿Y si no había nada que comprender y eso era todo, o casi todo, y así estaba bien? A pesar de eso, podría ser que nuestras incomprensibles vidas, historias todas de crueles destrucciones, trajeran con ellas mismas una compensación a tanto desastre y desesperación: el pensamiento final de que el conjunto entero no era nada, sólo un gesto facial mínimo, una sonrisa.”
Enrique Vila-Matas, Doctor Pasavento
martes, 15 de febrero de 2011
:

¿A alguien le importa todo esto? ¿A mi pareja, tal vez, a mis hipotéticos alumnos que quieren reírse un rato? ¿Para qué la minucia? Me dicen o leo: experimento, sinceridad, caos medido, reflexión perdida, autenticidad. Igualmente se podría decir: mijitas juntas, banalidades, lavado gástrico del yo, autocompasión. Veamos ejemplos del autor:
Fumar lleva mucho tiempo.
Si me levanto temprano, el día me parece más largo que si me levanto tarde, aunque no esté despierto más tiempo.
No he perdido ningún avión que haya explotado en pleno vuelo.
La primera vez que vi a gente hacer el amor delante de mí fue en un club de intercambio de parejas.
Me masturbo menos con imágenes delante que con recuerdos.
Probablemente frases así puedan constituir un autorretrato. Todas seguidas, sin pausa, hasta el final. Y el lector: mira esto yo también, mira aquí sobre qué es la vida, qué gracioso esto o que guarrada aquello. Mero cotilleo por parte del lector. Si un autor que me gusta cuenta estas cosas me recreo con el morbo de parecer adentrarme en su vida, en sus intimidades (en la admiración por un autor hay algo de sentimiento amoroso: nos importa él, todo él). Verbi gracia cuando Javier Marías habla de su adorada maestra fumadora, su madrina Olga que le llevaba un sombrero tirolés, o las pelis que se tragó una detrás de otra en los cinemas de París; a mí me interesa porque me interesa TODA la obra de Javier Marías, y él sabe hacer que su vida también parezca una obra (él se crea siempre como personaje).
¿Es eso lo que ocurre con Levé? Tiene su vida los ingredientes para generar el morbo, el interés y la compasión: fotógrafo, pintor, escritor a medias, y sobre todo suicida. Esto útimo llena de más autenticidad su discurso: buscamos las huellas que llevan a la muerte (mira, aquí dice que va al psicoanalista o que la vida es una mierda casi siempre), releemos su vida con la fruición que nos depara su último gesto. ¿Es lícita esta veneración? ¿Es autosugestión creer que alguien es más auténtico o más sincero en su obra artística, que nos desvelará secretos o guías de uso de la vida porque en un momento, definitivo para él, decidió ahorcarse (en su caso) o pegarse un tiro? Hay cierta mitificación de la locura y de las soluciones extremas como el suicidio: creemos que esos autores tocados con el sombrero cónico de la locura están más próximos al misterio, a lo profundo, tienen en sus mentes algo fundamental que los aproxima a lo sagrado. Quizá sea así (ya lo dijo Cervantes y yo no soy quién para llevarle la contraria). Otro gesto mitificable del autor: envía su libro Suicidio a su editor poco antes de suicidarse él mismo. ¿Boutade de excéntrico? ¿petición de auxilio? ¿imperativo del destino? Igualmente al editor le vino genial para las ventas y el reconocimiento.
Pero a mí la enfermedad, y menos la mental, no me parece sagrada. Parece más bien una putada que te juega tu mente o tu cuerpo: locura, cáncer o hemorroides. Malas pasadas que te impiden llegar al otro mito: el de la felicidad. A lo mejor es que sólo nos movemos entre mitificaciones. En ese caso, el Autorrettrato de Levé tiene una lectura mítica y mística: de dónde vienen y hacia dónde van los pasos de quien mira cara a cara la verdad, o sea, a la muerte.
Pero desde otro punto de vista (sin tótems o crucifijos que adorar) creo que esta literatura dista de tener interés en sí misma. Sobre todo si la comparo, por ejemplo, con los Relatos Autobiográficos de Thomas Bernhard. En este autor la historia propia es reflejo de las historias externas, su autorretrato se hace una reflexión sobre: una época, una sociedad, un yo aplastado en el medio. Su visión va del yo hacia lo otro y enriquece nuestra mirada con la suya: el yo en el mundo.
¿Nos interesa un yo en sí mismo, un exhibicionismo del yo, me mí, conmigo? ¿Las minucias y los fragmentos construyen el sentido? Bien podría ser así. Bien podría ser también una parodia de su humilde condición de ser vivo.
Personalmente (YO) prefiero la desaparición del autor que buscaba el Doctor Pasavento: esa verdadera desaparición de la autoría sobre los campos nevados del sanatorio de Herisau. Cuánto nos cuesta, y cada vez más, tragarnos la identidad. Exhibe, exhibe, que algo queda...
domingo, 13 de febrero de 2011
Fichas Safari Club (I) : El Escarabajo Rinoceronte de Tres Cuernos.
Clase: Insectos.
Orden: Coleópteros.
Familia: Scarabaeidae.
Subfamilia: Chalcosoma.
Especie: Caucasus.
Ahora veremos un vídeo sobre el comportamiento ritual de producción de feromonas de una hembra de Chalcosoma Cáucaso.
Increíble el videoclip del tema ‘Lights’, single que también da título al último disco de la banda neoyorquina. Está dirigido por Charlie White, fotógrafo y realizador de películas graduado en la School of Visual Arts de Nueva York, cuyo trabajo se ha mostrado y reconocido a nivel internacional desde el año 1999.
Buscando en la red acerca del video y del autor, me he dado cuenta de la gran cantidad de personas que, al igual que yo inicialmente, ignoran el significado de este ‘extraño’ y oscuro videoclip de Interpol, así que tras documentarme aquí paso a comentar lo que me ha parecido entender sobre la intención artística de su realizador Charlie White.
Sobre el vídeo: El vídeo sigue el estilo sombrío y meditabundo del disco con un guión progresivo y conceptual: se trata del ritual imaginado de producción de feromona dentro del cuerpo de un escarabajo rinoceronte de tres cuernos. El vídeo retrata una especie de ballet ritual en el cual una donante, la llamada “hembra de feromona” debido a su habilidad para excretar el fluido embriagador, es llevada a través de los pasos de desvestirse,lavarse, y volver a vestirse como preparación del despertar sexual. Una vez totalmente preparada, la hembra es tomada por sus cortesanos (miembros de un gremio de ‘trabajadores’ de producción de feromona que son adictos al fluido y viven para contribuir a su producción); en un pedestal de sensualidad donde ella construirá su excitación hasta que excrete el fluido de feromona blanco desde sus ojos, boca y dedos. La feromona es entonces recogida dentro de la cámara para el uso futuro del escarabajo.
Sobre el escarabajo: el denominado escarabajo rinoceronte de tres cuernos (Chalcosoma caucasus) es uno de los mas espectaculares y oscuros insectos de aspecto casi demoníaco. El macho tiene un pesado y enorme caparazón negro y un cráneo parecido a un casco que culmina en tres enormes cuernos. Al parecer la idea de este tipo de escarabajo fue el punto de partida para la creación del videoclip, y un complemento para el dominio del negro en el lenguaje estético de la banda Interpol. El escarabajo se convierte en la musa, y desde él emergen escenario, vestuario y ambientación. Los detalles que hacen referencia específica al gran insecto son los largos y negros dedos meñiques de la cortesana, la forma de su pelo y el denso uso del negro sobre negro durante todo el videoclip.
Mas información en esta interesante web:
http://www.videostatic.com/vs/2010/06/watch-it-interpol-lights-charlie-white-dir.html
Materiales empleados para la elaboración del post:
-Una de aquellas fichas entrañables de Safari Club, previamente manipulada. Típica ocurrencia mía de niño pedante de barrio clase media-baja y terrible en clase de pretecnología (siempre se me pegaban las lentejas al bote de cola blanca y a los dedos).
-El vídeo "Lights" de Interpol, que alguien amablemente habrá subido a Youtube.
-El texto tomado de "La generazióN perdidA" (en negrita y cursiva), en el que se comenta el vídeo de Interpol. Pero lo que ha hecho es traducir un texto de otro internauta que ya comentaba dicho vídeo y del que además nos facilita su enlace (todo un detallazo la referencia, no estamos entre piratas). O sea, que todos nos consolamos con esto: siempre tiene que haber uno primero que se de cuenta del tema que trataba el vídeo y desarrollarlo, y posteriormente llegamos los demás. Es decir, todo lo que no es ya de otro es plagio. Cito luego existo. No me enorgullecen los post que escribo sino los que copio y pego. La cultura no tiene un viejo dueño, avaricioso y perverso, que no permita su transmisión a los demás, a nosotros los plebeyos. La cultura es "como el agua que sescurre de las mano...", diría Bambino.
"Combien de royaumes nous ignorent!"
"La infinita inmensidad de espacios que ignoro y que me ignoran". (Y esta otra en castellano, que Pascal era políglota)
La Notonecta Glauca. Su extraño comportamiento a espaldas de lo que ocurre arriba en la superficie. Vídeo ilustrativo de la película "The Swimmer" (El Nadador), con Burt Lancaster flipando colinas abajo de piscina en piscina antes de que den con él los del psiquiátrico.
jueves, 10 de febrero de 2011
Esperpento y guiñol en Nada es crucial de Pablo Gutiérrez

Dos escenarios envuelven la vida de los protagonistas: campo y ciudad, ambos con las mismas trampas y ruindades. Parece que “Mundofeo” exprime y lanza al vacío la única inocencia o bondad que pueda haber en los seres que lo pueblan. Una inocencia que siempre parece remontar al “origen primero”, o al útero materno : la madre, la mujer perdida o la mujer enamorada parecen el único posible refugio a la intemperie, el espacio único de posible salvación. Sólo esas mujeres parecen tener entre el calor de sus pechos el abrigo frente al abismo.
Creo, por ello, que puede ser indiferente el momento social que se refleje: en este caso los 80, descritos con maestría, con sus descampados, sus yonkis, sus niños perdidos en el tedio de los colegios, la magia de la ciencia ficción y de los cómics, los nuevos cristianos con su fe arrebatadora en el Mesías regenerado, etc, etc.; imágenes suburbiales en las que pueden reflejarse ampliamente los nacidos en los 70, como es mi caso. Pero el escenario bien podría ser cualquier otro (el narrador salta al momento casi presente, en que el panorama no es menos desolador): la desesperanza y la angustia tienen que ver más con la condición del hombre en sociedad antes que con una sociedad histórica determinada. El origen del caos es existencial. De ahí las magníficas y pequeñas reflexiones sobre el tiempo y la muerte, llenas de lirismo e imágenes desgarradoras. Un ejemplo:
“porque el mensaje es tan robusto que alcanzará a cada corazón que sufre, a cada espíritu que se retuerce y siente que no hay consuelo para su dolor ni trampa que cace a ese gusano que trepa por su garganta, bicho llamado Miedo que al principio sólo es una larva chiquita y luego un reptil gordo cuando ya eres viejo y ves que nada de lo que hiciste sirvió (...) nada, el reptil ha crecido, el reptil ya te habita y se alimenta de ti”.
Pero hay mucho más en este libro: literatura atravesada de referencias intertextuales; la ciencia-ficción: subliteratura infantil, cómics, dibujos televisivos, estampitas coleccionables; el teatro; el documental: la analepsis de la vida de señor Alto y Locuaz; el cine: el narrador toma la cámara y nos describe los planos y los movimientos como el director de una película ( no perdemos el sentido de ficción, de invención, de impostura). Incluso La Biblia puede tomarse como hipertexto de la estructura de la novela: está fragmentada a modo de versículos alternos que van desgranando historias que se enlazan. Es una Biblia no que surge del caos y va hacia el hombre, sino que cuenta la historia de cómo el Hombre va al caos, con su desacralización de las historias comunes.
Y a todo esto el Creador, la reflexión metaliteraria como vertebración de la novela (aparece al principio como rival de “Alá” en una cita admonitoria). Imagen original la de un narrador del que nos distanciamos, al que despreciamos (se impugna la complicidad lector-narrador). Lleno de contradicciones, es un pequeño Dios que juega al martirio con sus creaciones, un creador malvado a veces, compasivo a otras, pero él mismo también víctima de ese mundo desgraciado. La estructura se cierra al final, a través del desvelamiento de ese narrador, en una especie de círculo cerrado o eterno retorno que parece no contener más salida que el girar sobre sí mismo:
“Sentados, sentaditos en la parada del radial, hermosos y mutantes como personajes de cómic, Magui y Lecu aguardan a que el tiempo termine sin hacerse preguntas ridículas como de qué vivir, qué hacer cuando lleguen adónde”. (p.11)
Imagen casi beckettiana de la espera que nos lleva a ninguna parte.
Hay muchas más cosas que hacen jugosa la lectura: una ironía mordaz (con los “Neocristianos”, descubriendo la hipocresía y la moral perversa, el fanatismo; con los nuevos credos: el mundo artificialmente natural del Hombre Raro (preconizador de la nueva secta de la Naturaleza), ironías que nos llevan al esperpento de Valle-Inclán. Casi nadie se salva de ella.
¿Qué escapatoria queda, podemos plantearnos? Está sólo esbozada, y llena de escepticismo: como dije, el amor (de la mujer), la belleza (de la mujer)y el sexo inocente: Magui con su concepto de sexo caritativo, entrega su cuerpo por misericordia, MaiT: sucumbe a la pasión sin más adornos.
Pero lo cierto es que todos ellos serán castigados. O tal vez no. Depende de la perspectiva que cada lector aporte.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Sitôt qu'on le touche, il résonne. (I)
martes, 8 de febrero de 2011
El fantasma del cambio
Pd. no aplicar ésto último al periodo jacobino ( que acabó en imperio... ) ni al bolchevismo que trastocó en partitocracia... Mejor olvidénlo y no apliquen a nada conocido.